sábado, 25 de abril de 2015

Delicioso-Sherry Thomas


Aunque los tiempos han cambiado, el protagonista de esta historia es un príncipe, si bien no de sangre azul. Es un príncipe de la política, un hombre poderoso que un día podría llevar las riendas del país. La heroína es una bella joven que pasa muchas horas entre fogones. Una mera sirvienta. Pero a los ojos de muchos es una artista de la cocina, alguien capaz de convertir cada plato en una experiencia inolvidable y adictiva. También hay una residencia palaciega, parientes malvados y un momento donde ella tiene que renunciar a su amado para siempre.
Alguien podría pensar que esta es una nueva versión de Cenicienta. Sin embargo, sólo se trata de la confirmación de algo que ya sabían nuestras abuelas: conquistar el estómago de un hombre es el primer paso para llegar a su corazón.

Comenzaré esta reseña mencionando que la edición que he leído es un caso paradigmático de una portada equívoca... tanto que, como la contraportada tampoco sitúa en el tiempo la acción de la novela, comencé a leerla pensando que se trataba de una novela contemporánea. Imaginad mi sorpresa cuando descubrí que la acción comenzaba en 1892, casi al final de la era victoriana. Aunque ese es el momento en el que se desarrolla la trama principal, la acción durante la primera parte del libro transcurre también diez años antes, -en  1882- cuando los protagonistas se conocen y se enamoran. La coexistencia de estas dos tramas crea en ciertos momentos cierta confusión, hasta el punto que una no se aclara muy bien con quién hizó qué y cuándo. Creo que esta confusión no se debe solamente a la autora, que maneja con maestría el paso de una a otra trama, dosificando la información con que cuenta el lector y manteniendo en todo momento la intriga. No obstante, un simple cambio de tipografía sería una gran ayuda para la mejor comprensión de la trama.
"Delicioso" es la segunda novela de Thomas y comparte con la primera muchos puntos en común. Se trata de una historia de segundas oportunidades, de reencuentro entre dos personas que han dejado huella el  uno en el otro. Ella, Verity Dunant, es una afamada cocinera que codician grandes gourmets y los más selectos restaurantes. Cuando comienza la historia, reina en los fogones de la casa solariega de un noble que fue su amante. Pero Verity es mucho más, tal y como iremos descubriendo -el lector y también el protagonista- a medida que la novela avanza: es también la mujer que hace diez años vivió una noche de pasión con un hombre casi desconocido que la ayudó desinteresadamente en un momento muy difícil. El era entonces un joven que deseaba dejar atrás un orígen humilde, alcanzar fama y fortuna por su talento y reivindicarse así ante los suyos... y que encontró en aquél momento a alguien que, sin conocerlo, le aceptó y le amó por lo que ya era y no por lo que llegaría a ser. Hoy es el hombre del momento, la mano derecha del Primer Ministro y el hombre idóneo para ocupar en un futuro ese cargo, por lo que huye de cualquier circunstancia que signifique escándalo.  Impensable un matrimonio que no sea un modelo de corrección, honorabilidad y decencia. Impensable enamorarse de una criada, que arrastra un escandaloso pasado de amante y un pecaminoso presente de seductora a través del gusto. Pero el destino es caprichoso y los volverá a poner frente a frente.
Thomas crea dos personajes muy complejos, mayores a lo acostumbrado y que por lo tanto han vivido muchas cosas buenas y malas que les han marcado, pero que no les lastran hasta el punto de no pelear por su futuro. Lo que más me ha gustado es que estamos ante dos luchadores de primera, dos personas que no han dejado que sus circunstancias -el humilde origen de él y las equivocaciones de juventud de ella- les hundan, sino que, asumiendo esos condicionantes, han procurado reconstruir sus vidas y no una, sino varias veces. Ambos son imperfectos, se han equivocado y vuelven a equivocarse a lo largo de la novela, pero son de esa clase de personajes que entusiasman, porque cuando a puestan por el amor van a ir a por el hasta el final.
¡Y qué historia de amor!Sherry Thomas compone un cóctel perfecto con las dosis justas de intriga, sensualidad, erotismo y humor... Las adereza con una pareja secundaria con una relación tan compleja como la protagonista, en la que también explora el peso de los prejuicios y las apariencias. Añade un tratamiento magistral del aspecto físico del amor y de la sensualidad, porque esto es EROTISMO CON MÄYÚSCULAS (nunca un baño fue tan hot y unos platos que no comimos tan mmm...) Y para finalizar, la guinda del pastel es una de esas declaraciones de amor que hará que saltes de tu sillón y grites de entusiasmo... ¿Se puede pedir más?
Por todo eso Sherry Tomas está entre mis autoras favoritas.
Valoración: Cuatro rosas.
   

viernes, 17 de abril de 2015

Amantes y enemigos- Heather Graham



Vehemente y orgullosa, Kiernan es una mujer leal, leal al Sur y a un estilo de vida que ahora ve desaparecer. Pero también es una mujer enamorada desde la infancia del primogénito de una gran plantación de Virginia que decidió unirse al Norte y luchar contra los suyos, cuando el país se partió en dos. Y ella decidió olvidarle, pelear contra él y odiarle para siempre. Valiente, testarudo y enormemente atractivo, el coronel Jesse Cameron viste ahora el uniforme azul del ejército yanqui. También es el hombre que entregó tiempo atrás su corazón a una joven hermosa y rebelde. Pero eso fue antes de que la guerra lo cambiara todo, antes de que su país se partiera en dos, antes de que ella jurara olvidarle, pelear contra él y odiarle para siempre. La guerra les separó, pero un destino cruel les ha unido. Son enemigos y, sin embargo, no pueden evitar que la atracción y la pasión renazcan de nuevo.
Primera entrega de la trilogía que protagonizan los hermanos Cameron, ambientada en los albores de la Guerra de Secesión. Esta es una historia en la que prima el desarrollo de la historia de amor sobre las circunstancias históricas y ante todo una historia de personajes. Jesse Cameron, el protagonista, es un hombre de una pieza, de firmes convicciones y un corazón desgarrado entre sus afectos y lealtades y lo que le dicta la razón. Heredero de una plantación, buscará más allá de ella dar cumplimiento a su vocación como médico. Virginiano y sureño de corazón, permanecerá fiel a la Unión, pues cree que sólo en su seno su tierra puede hacerse grande, aunque esta decisión le aleje de su familia, sus amigos y de la mujer a la que ama. Enamorado de Kiernan, el amor que por ella siente no le impide ver sus defectos y sus faltas. Estamos ante un personaje complejo, muy bien construído y que resulta incluso más atractivo por los valores que interiormente encarna que por su seductora apariencia. Un magnífico pilar para edificar una historia de amor con mayúsculas.
Desgraciadamente, el otro pilar en vez de mármol, parece ser de barro. Graham intenta mostrarnos a la protagonista, Kiernan, como una criatura fascinante, una seductora mariposa que encarna las gracias que deben adornar a una dama sureña: una voluntad de acero en una apariencia de delicada femineidad. Pero a lo largo de la novela, Kiernan aparece más bien como una persona que piensa más en sí misma y en sus deseos que en los demás, intolerante e incapaz de ponerse en el lugar de los demás (en especial en el lugar de Jesse). Incluso en algún momento, los niños que tiene a cargo parecen ser más maduros y tener más capacidad de empatía con "el enemigo" que ella. Todo esto va en detrimento de la credibilidad de la historia de amor: no me ha costado nada creer que Jesse está completa, absoluta y totalmente enamorado de Kiernan. Pero por parte de ella, he tenido la constante sensación durante la lectura de que no había más que una fascinación adolescente convertida, al hacerse una mujer, en una mera atracción física.  
A esta impresión general se suma un final precipitado, en el que se pergeña un matrimonio en diez páginas. Un matrimonio que en vez de ser un "fueron felices para siempre"  me da en la nariz que, con estos mimbres, mas bien va a ser una fuente de dolores de cabeza para Jesse Cameron.
Valoración: Tres rosas