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jueves, 20 de septiembre de 2018

Un lugar en el corazon -Linda Howard- (Reto Rita 2.0 septiembre)


Reese Duncan quería una esposa. Una mujer con quien tener hijos y que le ayudara en el rancho, alguien que no le diera quebraderos de cabeza... en definitiva, alguien que no se pareciera a su primera esposa, la mujer que le destrozó la vida. Pero el nunca hubiera contado con Madelyn Patterson. Ella era una mujer de ciudad, sofisticada, pero estaba deseando trabajar en el rancho y formar una familia con Reese. Lo único que le pedía a cambio era que correspondiera a su amor, pero eso era lo único que Reese no estaba dispuesto a ofrecerle.

Vaya por delante que esta es una historia que desde el principio pide al lector una prueba de fe. Porque en esta era en la que los medios nos han convencido de que bajo cualquier piedra se esconde un psicópata, que una mujer con dos dedos de frente en cuanto ve a un maromo se lo quiera llevar al catre tiene un pase, pero que se quiera casar con él e irse a vivir a su rancho a tropecientos kilómetros del pueblo más cercano... Ejem. Diré que si estás entre los descreídos esta tal vez no sea tu lectura ideal. 
Por si no fuese bastante, Howard  sigue poniéndonos a prueba con los protagonistas. Reese es el prototipo de macho revienta bragas al que hay que sacar las palabras con sacacorchos, pero eso sí, con mucha vida interior, un trauma que emocionalmente le ha dejado más cerrado que una ostra y una obsesión por no caer rendidamente enamorado de Madelyn que durará las consabidas cien páginas. Madelyn tiene un punto buenista y pollyanna del que gracias a Dios Howard la redime, porque es más lista que el hambre y usará su inteligencia para llevar a Reese al mismo redil al que Reese lleva a las vacas. 
Aunque la historia transcurre por derroteros muy trillados, con sus escenas de tira y afloja, sus momentos hot capaces de incendiar las praderas y esos instantes tiernos en los que Reese es un corderito, recomendaría esta lectura por varias razones. La principal, que Howard es mucha Howard y su buen oficio queda patente en que no necesita de ninguna otra trama paralela para enganchar al lector, ni de una muchedumbre de personajes secundarios para llenar páginas. Esta es la historia de Reese y Madelyn, despojada de todas las distracciones posibles. Y Howard es tan buena que consigue con esta simplicidad que no echemos de menos nada ni a nadie, y la historia gana en intensidad. Incluso le perdonamos esos viejunismos un pelin machistas (la novela es de 1990) porque Linda nos hace ver que Reese se pasa de la raya lo que Madelyn quiere, ya que ella tiene la inteligencia, la mano izquierda y el coraje - la inteligencia emocional, diríamos hoy- para domar hasta al más rudo de los vaqueros.

Valoración: Tres rosas.

viernes, 29 de junio de 2018

El impostor-Anne Stuart (Reto Rita 2.0- Junio)


En la mansión de los MacDowell todos aguardan la muerte inminente de Sally, matriarca de la familia. Sólo su hija adoptiva, la joven Carolyn Smith, parece sufrir ante la evidencia del fatal desenlace y procura hacer todo lo posible para ayudarla en esos difíciles momentos. Carolyn sabe que la única persona capaz de devolver a su madre la paz necesaria para enfrentarse a la muerte es Alex MacDowell, su verdadero hijo. Pero Alex desapareció hace ya dieciocho años y nadie ha vuelto a saber nada de él... hasta esta noche.
SU IDENTIDAD ES UN MISTERIO
Conoce muy bien la fama de rebelde y consentido que tenía Alex MacDowell cuando huyó hace casi veinte años y no espera un gran recibimiento. Pero ahora que ha vuelto, no piensa renunciar a nada: ni al amor de Sally ni, por supuesto, a la cuantiosa herencia que percibirá cuando ella muera. Sin embargo, alguien va a entrometerse en sus planes: Carolyn. Alex casi había olvidado sus ojos, inteligentes, curiosos y demasiado atractivos como para resistirse a mirarlos, aunque sabe que al hacerlo corre el riesgo de poner al descubierto su verdadera identidad.
Y ELLA CREE CONOCERLA
Carolyn observa aterrorizada al extraño que dice ser Alex MacDowell. Es verdad que tiene su mismo rostro y su misma figura, que sus gestos son idénticos a los de Alex y que sus maneras no han cambiado. Pero Carolyn sabe que se trata de un impostor. Porque ella es la única testigo de la desaparición de Alex MacDowell aquella lejana noche, la única que vio cómo caía en una playa solitaria, asesinado. Sin embargo, si es cierto que Alex murió, ¿quién es entonces este extraño que parece conocer todos sus secretos? ¿Y por qué ha logrado que renazca en ella esa mezcla de atracción y odio que Alex siempre le provocaba?


Esta es la  primera  novela que leo de esta autora y me ha dejado sentimientos encontrados. Por una parte, basta leer la sinopsis para darse cuenta de que estamos ante un planteamiento de telefilm de fin de semana: el clásico noraroberts con su medida dosis de suspense y su dosis de sexo. Una fórmula fácil de desarrollar y que cuenta con muchos fans y, por ello, de éxito casi asegurado. No voy a negar que me ha parecido un libro bien escrito y con una trama interesante y que no decae gracias a que la autora sabe dosificar la información que en cada momento tiene el lector (lo que no quiere decir que no me haya parecido previsible). Tampoco niego que me ha gustado que en esta ocasión la historia pivote sobre la relación de los protagonistas y no sobre la trama de suspense. Y que esos mismos protagonistas sean personajes algo más complejos de lo acostumbrado en el género de suspense romántico y su relación a lo largo de la historia entre en un juego de dobles identidades, del sentido de pertenencia familiar y la búsqueda de la propia identidad. También me ha gustado el tratamiento del personaje de Sally, la matriarca agonizante capaz al mismo tiempo de ser protectora con sus polluelos y una manipuladora sin escrúpulos de primera división.
¿Qué pongo en el otro lado de la balanza? 
Sexo 8- Amor 3. Anne Stuart transmite muy bien el deseo y la atracción entre la pareja protagonista y escribe escenas de sexo con solvencia, pero creo que no consigue lo mismo en lo que se refiere a sus sentimientos. Durante la lectura he tenido la impresión de que pasan cosas, muchas cosas, pero en unas cuantas ocasiones me faltaba saber cómo esas cosas afectaban a la manera de sentir de Carolyn y Alex.
Algunos personajes secundarios no es que sean planos o clichés, sino que rozan la caricatura. La millonaria buena para nada adicta a la cirujía estética y el alcohol, la modelo egocéntrica y superficial que solo aparece para llevarse a la cama al protagonista...El personaje que más acusa esta debilidad es George, reducido de antagonista a villano casi de opereta. A mi juicio, totalmente desaprovechado (hay autoras que harían un libro con George).
El tufillo a telefilm: Que no falte el asesinato (o el intento), el precipitado giro final que quiere sorprender al lector (y no lo consigue: se te veía venir, Anne), el malo maloso al que sólo le falta reir malignamente y esas tomas finales en un paraje encantador de belleza sin igual. 
En resumen, una historia bien escrita, entretenida y que se deja leer, pero que no dejará una huella imborrable en mi memoria.

Valoracion:Tres rosas.
 

lunes, 28 de mayo de 2018

En tus sueños- Jayne Ann Krentz (Reto Rita 2.0-Mayo)


Isabel trabaja en un laboratorio que estudia los sueños premonitorios. Uno de los sujetos anónimos a los que analiza le llama especialmente la atención por los irresistibles relatos que realiza de sus sueños. Se trata de Ellis, y la relación profesional que Isabel mantiene con él desembocará en un tórrido romance. Pero la combinación de una serie de sucesos los introduce en un peligroso entramado de pasión, traición y asesinatos que los obliga a cruzar la delgada línea que separa los sueños de la realidad… Electrizante thriller romántico con ribetes de ciencia ficción.
  

"En tus sueños"  ha resultado ser el perfecto ejemplo de la "marca Krentz", tal y como la conozco de anteriores lecturas de esta autora. Un thriller bien hilado como base de la historia. Un macho alfa con extraordinaria capacidad de autocontrol y apariencia de asesino profesional para todos....excepto para la protagonista, que tiene una personalidad cálida y abierta que la lleva a ver sólo lo mejor en los demás y a querer ayudarlos a toda costa. Y una escritora con oficio a los mandos que sabe hacer encajar todos los elementos de la historia como piezas de un puzzle. Con sus secundarios bien perfilados y sus dosis perfectas de suspense, de romance, de sexo, de tensión...¿estupendo, verdad?
Pues en mi opinión, no. Y por dos razones. En primer lugar, mientras leía esta novela he tenido la sensación de que ya la había leído. Creo que se debe a que Krentz es una de esas autoras que ha creado una fórmula de éxito, que se le da bien y que repite una y otra vez con pequeñas variaciones. El resultado es que una vez que he leído varias de sus novelas, todas me parecen iguales y me costaría diferenciar unas de otras, salvo por los nombres de los protagonistas. En segundo, con Krentz me pasa igual que con Nora Roberts y es que yo no las considero genuinas autoras de novela romántica. Es verdad que en sus novelas siempre encontramos una relación romántica, pero casi nunca es la historia que tiene más peso en la trama. Personalmente encuentro una gran diferencia entre escribir un "thriller romántico" -así se publicita esta novela-, y escribir una "novela romántica con elementos de suspense".  Es más, como "En tus sueños" tiene más de historia de suspense que de amor, me ha dejado un regusto a estar leyendo un telefilm.
En resumen, una historia bien escrita, unas tramas bien resueltas, pero una sensación final de ni fu ni fa. Krentz pasa sin pena ni gloria por el Reto Rita. Ni para tí, ni para mí: puntación en el medio de la tabla. 
Valoración: Tres rosas.


martes, 27 de febrero de 2018

El jardín del escándalo-Jennifer Blake (Reto Rita 2.0-Febrero)



Laurel Bancroft había vivido recluida en su casa durante años, aislada por voluntad propia de una ciudad que la había tildado de asesina. Pero ahora, convencida de que por fin la gente habría olvidado, estaba preparada para retomar su vida. Entonces conoció a Alec Stanton, un forastero con un pasado misterioso al que contrató para que la ayudara a rediseñar su jardín. A pesar de ser diez años más joven, Alec era justamente lo que Laurel necesitaba: inteligente, apasionado y lleno de talento. Pero a medida que su relación iba creciendo, una peligrosa amenaza se cernía sobre ellos. Alguien quería que Laurel regresara a su prisión y abandonase a su joven amante: alguien que no había olvidado aquella lejana noche, muchos años atrás.
Esta novela es la que he escogido para participar en el Reto Rita 2.0, amablemente organizado por Verónica y mis haggards favoritas, que en febrero está dedicado a Jennifer Blake. Ya comenté en Twitter que bastaba leer la sinopsis para sospechar que estábamos ante material digno de un telefilm de sobremesa. Tras leerla, mis primeras impresiones han quedado confirmadas. "El jardín del escándalo" mezcla la historia romántica con la clásica trama de suspense. El resultado es que a medida que avanzaba en la lectura tenía la sensación de "conocer lo que iba a pasar a continuación". Un poco como Nora Roberts, con la que tengo la sensación de leer siempre lo mismo.
"El jardín del escándalo" no tiene unos personajes inolvidables, sino más bien estereotipados. A pesar de optar por una pareja con una importante diferencia de edad (él es casi diez años más joven que ella), Alec ha tenido que asumir grandes responsabilidades desde muy jovencito y es más maduro de lo que su apariencia hace sospechar, lo que a estas alturas me parece un tópico que se repite en todas las parejas madura-joven que he leído (y que conste que no comparto la creencia de que una mujer de 41 años pueda calificarse de "madura").  Laurel tampoco escapa al cliché madurita-pero sexy-con traumas que la hacen ser desvalida para que el chico llegue no solo a salvarla del malo, sino también de ella misma y que salga a la luz la gran mujer que es. Una relación que, desde la atracción física inicial, crece poco a poco, con escenas de  un erotismo elegante pero que también cae en lo obvio.
Si la historia de amor discurre por caminos conocidos, la trama de suspense tampoco brinda sorpresas, ni le añade emoción o intriga. Desde el principio sabemos quienes son los posibles antagonistas de la historia: sólo hay que irlos descartando y decidir si te fías o no de las buenas intenciones de unos personajes secundarios bien definidos pero que no dejan de ser en su mayoría los arquetipos de las historias sureñas. 
¿Merece entonces la pena leer "El jardín del escándalo"? Sinceramente, creo que sí. En primer lugar, porque me gustan los libros que, al menos en su planteamiento, intentan salirse de lo trillado, aunque después no logren ir más allá. Y la realidad es que una novela romántica en la que él sea más joven que ella es una rareza, incluso en los tiempos que corren. Por cada una de estas, hay cientos en las que atractivos casi cuarentaañeros se ligan a jovencitas de veinte. Sólo por esto Blake tiene un lugar en mi corazoncito.  En segundo, a pesar de esa sensación de "más de lo mismo", Jennifer Blake consigue hacer creíble el crecimiento de la relación, describiendo las miradas, los gestos, la complicidad y el apoyo entre Alec y Laurel. En mi opinión, son esos pequeños detalles los que demuestran que estamos ante una escritora con oficio, aunque este no me parece uno de sus libros más destacables.
En resumen, una novela correcta, que me ha proporcionado una agradable lectura, pero que temo que pronto olvidaré.

Valoración: Tres rosas. 

jueves, 29 de septiembre de 2016

La Elección- Alissa Brontë



La Elección es un selecto local del que muy poca gente habla. Toda mujer que desea satisfacer sus deseos más oscuros y profundos acude allí con la esperanza de ser la elegida. Durante una noche, un misterioso hombre proporciona a esa mujer un gran placer, haciéndola disfrutar del sexo como nunca antes lo había hecho. Pero las que lo consiguen saben que jamás repetirán…
Paula siente una gran frustración por no encontrar una pareja que la satisfaga sexualmente, así que decide tentar la suerte e ir en busca de la pasión entre los brazos del misterioso hombre del que nadie conoce su identidad.
¿Conseguirá ser la elegida? 
Tengo que confesar que el erótico es uno de los subgéneros de literatura romántica que menos me atrae en los últimos años. Esta desgana viene causada principalmente por esa oleada de novelas con portada negra que después de leerlas me parecen cortadas todas por un mismo patrón: personajes que en su mayoría no pasan de clichés, tramas muy flojas, historias engordadas con cientos de páginas en las que pasa poco o nada y, en general, historias sin chispa y con escenas de sexo, pero sin erotismo.  
Con estas prevenciones, decidí leer esta novela sólo porque al tener 64 páginas creí que, si me decepcionaba, el sufrimiento no duraría mucho. Pues bien, no ha habido ni sufrimiento, ni decepción. Al contrario, he encontrado en esta novela corta todo lo que le faltaba a las demás. Más aún, a pesar de su breve extensión me parece muy superior en calidad a muchos de esos "éxitos editoriales" que tienen mucho de marketing y poco de literatura.
"La Elección" cuenta con todos los elementos para atrapar mi atención. En primer lugar, dos protagonistas complejos, con sus luces y sus sombras pero que tienen en común que lo que buscan en el sexo es solo una excusa para la búsqueda de algo más grande. En segundo, la brevedad de la historia me parece un punto a favor, pues impone un ritmo trepidante a la acción, haciendo que el foco se centre precisamente en la pareja, que es su pricipal valor. En ellos he encontrado todo lo que le pedimos a una historia romántica: erotismo, pasión, pero también mucho amor.
En el otro lado de la balanza, la novela acusa cierta debilidad en su última parte, con una villana un poquito de cartón piedra y un conflicto final quizás precipitado. Aun así, "La Elección" tiene muchísimas virtudes que empequeñecen sus escasos defectos, lo que demuestra que detrás se encuentra una escritora con oficio y sensibilidad.
Una lectura que ha hecho que me reconcilie con el género, y me ha descubierto una autora a seguir de aquí en adelante.
Valoración: Cuatro rosas.

miércoles, 27 de enero de 2016

Niyomismalosé- Megan Maxwell




Con veinte años, una cree en princesas y en amores para toda la vida. Y eso es lo que le pasó a Nora cuando se enamoró de Giorgio y se casó con él; hasta que a los cuarenta ese supuesto amor, al que ella había cuidado y ayudado a ascender en su carrera, se encapricha de una mujer más joven y comienza una nueva relación. De pronto, Nora se ve a sí misma sola, vieja, gorda, con hijos y sin trabajo, y sólo puede pensar en que su mundo se ha derrumbado. Pero gracias a la insistencia de su mejor amiga, Nora abre los ojos y se da cuenta de que, a pesar de que Giorgio la ha dejado, todo puede ser diferente.
El destino, ese gran caprichoso que a veces nos amarga o nos endulza la vida, le depara a Nora muchas sorpresas, amores e ilusiones que nunca imaginó.
Como ya me ha ocurrido con otras obras de la autora, esta novela está muy lejos de entusiasmarme.
La primera dificultad que he encontrado es que se me ha hecho muy difícil conectar con los personajes. Me han parecido muy planos, sin matices y muy tópicos. Esto es algo que me ha pasado especialmente con el protagonista masculino. Desgraciadamente, Nora, la protagonista,  tampoco me ha enganchado.
El segundo obstáculo que he encontrado ha sido la peculiar forma de escribir de la autora. Me ha llamado la atención el uso de las mismas palabras o expresiones una y otra vez, a veces separadas por unas pocas líneas, lo que me ha parecido un signo de dejadez y descuido. Algo que es disculpable en una escritora novata, pero no en quien cuanto escribió esta novela (en 2011), ya llevaba tras de sí unos cuantos libros publicados. Los diálogos en su mayoría son insustanciales, no aportan nada a la trama y no perfilan mejor los personajes. Además, pecan de exceso de frases hechas, muchas veces metidas con calzador. Del “por qué” del título, traidísimo por los pelos dentro del texto de la novela, prefiero no decir nada.
En tercer lugar, se me ha hecho larguísima la lectura. Megan Maxwell nos cuenta todo lo que hacen los personajes. Y cuando digo todo, digo todo. A partir de la mitad de la novela he tenido la sensación de estar atrapada en un peculiar día de la marmota. La trama no avanzaba, sino que se repetía una y otra vez, volviendo a comenzar en el mismo punto. Y mientras tanto se sucedían páginas y páginas en las que Maxwell nos cuenta que sus personajes van y vienen, para volver a irse de nuevo, sin que pase nada en su relación. Algo así como girar en una noria. La autora parece necesitar ocho o nueve páginas para contar lo que cabría en un párrafo, o incluso, en algunas frases. Además, aparecen muchísimos personajes secundarios, muchas veces citados de pasada o que aparecen en muy pocas escenas, que enriquecen poco o nada la novela y que aumentan todavía más la confusión.
¿Y el amor? Pues llegada a la mitad de la novela, de amor poco. Porque las escenas de sexo –que tampoco son nada del otro mundo- para mí no cuentan como amor. Y a medida que la historia avanzaba, la pasión y la ternura y sus protagonistas me han dejado fría.
Esta historia llegó a mis manos por un descarte en una biblioteca y pasará sin pena ni gloria a otras que, espero, le saquen más jugo que yo.
Valoración: Una rosa.


martes, 29 de diciembre de 2015

Cautiva en la oscuridad-C.J.Roberts

Caleb es un hombre con un singular interés por la venganza. Secuestrado cuando era niño y vendido como esclavo por un mafioso hambriento de poder, no ha pensado en nada excepto la venganza. Durante doce años se ha sumergido en el mundo de los esclavos de placer buscando al hombre que él considera responsable en última instancia. Finalmente, el arquitecto de su sufrimiento ha surgido con una nueva identidad, pero no con una nueva naturaleza. Si Caleb consigue acercarse lo suficientemente para atacar, debe convertirse en la misma cosa que aborrece y secuestrar a una hermosa chica para entrenarla para ser todo lo que él fue una vez. Olivia Ruiz, de dieciocho años, acaba de despertar en un lugar extraño. Atada, con los ojos vendados y solo una tranquila voz masculina para darle la bienvenida. Su nombre es Caleb, aunque él exige ser llamado Amo. Olivia es joven, hermosa, ingenua y testaruda a más no poder. Tiene una oscura sensualidad que no puede ser escondida o negada, aunque ella intenta conseguir ambas cosas. A pesar de que tiene miedo del fuerte, sádico y arrogante hombre que la tiene prisionera, lo que mantiene a Olivia despierta en la oscuridad es su indeseada atracción por él.
Esta ha sido mi primera incursión en el “dark romance”. Seguramente sea también la última. Mis razones:
Yo a esto no le veo el “romance” por ningún lado. Esto no es una novela romántica. Esto es una novela negra. Es la historia de un secuestro y el consiguiente abuso físico, psicológico y sexual del secuestrador hacia su víctima. Si crees que aquí hay romance, necesitas hacértelo mirar. Por un psiquiatra.
Es que el romance comienza en el segundo libro”. Verás, tengo a mis espaldas muchos millones de páginas como lectora y ciertos trucos baratos no me impresionan. Trucos para inflar ventas, quiero decir. Trucos como “esto da para una novela, pero hagamos una trilogía”. Cuando un autor/editorial recurre a este truco en particular, el primer volumen corresponde al planteamiento de la historia, el segundo al nudo y el tercero al desenlace. Por lo general, para duplicar el número de páginas de un manuscrito, los autores sin talento rellenan hojas y hojas con divagaciones repetitivas. Cuando lo significativo de la historia se reduce a un tercio (o menos) del libro, parece que no pasa nada. Y cuando no pasa nada, el lector (yo) se aburre.
Dicho lo anterior, a este libro le sobran 100 páginas. Los escritores de verdad corrigen y recortan, hasta llegar a lo esencial de la historia. Tal vez la autora no pudo asistir el día que explicaron esto en su escuela de escritura creativa. Ahora que lo pienso, parece que nunca haya ido a una escuela de escritura creativa. Recortar es un servicio a la humanidad, C.J. Miles de árboles mueren inútilmente todos los años por tu causa. Ayuda a parar esta masacre.
El estilo literario es…inexistente. “Cautiva en la oscuridad” parece escrita (a ratos) por alguien de quince años. Hummm… ¿O sería en el móvil a lo largo del día?
Sus protagonistas tienen la profundidad psicológica de un camarón. Y lo confieso: no siento pasión por la biología marina. Me es imposible conectar con unos personajes tan planos. Caleb es un muñeco de plástico elaborado a partir de una acumulación de clichés por una adolescente hormonalmente desatada: es superguapo, superatractivo, supersexy y supercachas y como tuvo una infancia terrible tenemos que quererle y entender que haga de la vida de Livvie una mierda. Livvie es una marysue de libro, en la rama “desdichada huerfanita”. La perdono porque acaba de salir del cascarón y no sabe nada de la vida, es decir, es más tonta que pichote. Cualquier persona sensata sabe lo que Livvie necesita no es a Caleb, sino alejarse de él por patas, un psicólogo y una amorosa familia de acogida.
Los dos puntos anteriores me llevan a: esto es un fan fiction. O eso, o todas las malas novelas se parecen. Volvemos a encontrar por enésima vez la jovencita/adolescente con baja autoestima que desea ser querida y cree que el mejor camino es someterse a los deseos del primer gilip maromo que le hace una caída de ojitos. Con la prosa más ramplona y pedestre que imaginarse pueda.
En resumen, “Cautiva en la oscuridad” sólo puede gustar si nunca superaste la fase princesas Disney en su faceta más retorcida y tienes una edad (mental) de diecisiete años.
Y ahora me voy a leer a Kinsale. Protagonistas masculinos con un pasado traumático redimidos por el amor. Para lectores adultos. Contado por una escritora de verdad.
Valoración: Una rosa.

jueves, 13 de agosto de 2015

Este corazón mío- Susan Elisabeth Philips

Molly Somerville tiene fama de meterse en líos. Es verdad que se desprendió de una herencia de quince millones de dólares… pero vaya, nadie es perfecto. Aún así tiene una vida casi perfecta, esa es Molly. Aunque sus libros de la Conejita Daphne podrían venderse mejor, vive encantada con su minúsculo loft, su caniche francés y su profesión de escritora de cuentos infantiles. Sí, Molly se siente feliz por casi todo … excepto por llevar tanto tiempo enamorada de Kevin Tucker, el desvergonzado y terriblemente atractivo jugador de los Chicago Star, ¡un hombre que ni siquiera recuerda cómo se llama ella! Una noche, la tendencia a meterse en líos la lleva directamente a los brazos de Kevin. Si al menos ese futbolista bien pagado, que conduce Ferraris y detesta los caniches, fuese tan superficial como ella desea, Molly podría conseguir una vida casi perfecta. 
Hace unas semanas reconocía que lo mío no eran las novelas con protagonista deportista. Pues bien, reconozco también que me como mis palabras con patatas. Empiezo a pensar que la clave está en que la historia esté bien contada, los personajes sean creíbles desde el principio al fin y haya una escritora con oficio a los mandos. Susan Elisabeth Philips ofrece todo eso y más.
Esta es la primera vez que leo una novela de esta autora -que venía recomendadísima, esta vez para bien- y mis expectativas se han visto ampliamente superadas. ¡De hecho se ha convertido en una de mis favoritas!
Decidida a vivir peligrosamente -lo mío ya no es el parapente- rescaté este título de mi vieja biblioteca para cumplir una vez más con los compromisos de mi reto lector.
La recomendación, eso sí, venía con dos peros. El primero, que "Este corazón mío" no es "una de las mejores novelas de la autora".(¿No? ¡Cómo serán las buenas! Porque esta es sin lugar a dudas una de las mejores lecturas y una de las que mas he disfrutado este año). Y por creación de personajes, desarrollo de la trama y sus muchos detalles que encajan como un puzzle esta es sin duda una novela muy bien escrita. Uno de los detalles que más me han gustado -y que demuestran que hay detrás una autora con solvencia- es como el trabajo principal de la protagonista se convierte en un elemento fundamental a la hora de caracterizar el personaje, hacer avanzar la historia e incluso para dar forma a la relación de amor. La vocación de Molly como escritora e ilustradora infantil es un importante pivote en la novela, pues a través de las aventuras de sus personajes imaginarios tenemos acceso a su mundo interior. La conejita Daphne y el tejón Benny, evidentes trasuntos de los protagonistas, permitirán que éstos reconecten con su infancia y curen sus heridas emocionales, que tienen su origen en esa etapa de sus vidas. E incluso añadirán con sus peripecias un espíritu juguetón que dota de picardía y erotismo a la relación.
El segundo pero: "Hay un giro muy raro en la trama". Después de leer el libro, la verdad es que yo no creo que haya tal cosa. De hecho la trama me parece coherente en todo momento y las reacciones de los personajes también. Más bien creo que el desasosiego de mi recomendadora venía porque lo que hace la autora es saltarse a la torera dos de las SAGRADAS REGLAS DEL GÉNERO, a saber:
  • La protagonista es siempre una persona moral. (Puede ser ladrona, coqueta, mentirosa, superficial, etc, pero siempre es pura fachada y lo hace forzada por las circunstancias y siendo presa de enormes dilemas éticos. Porque ella es más buena que el pan)
  • No habrá contacto físico íntimo entre los protagonistas hasta después de 100 páginas (al menos).
Molly hace algo que está muy mal. Una cochinada, oigan. Es verdad que Molly hace locuras: arrastra un largo historial de ellas. Y como lectora sabes desde el minuto uno que una nueva locura está al caer, porque a la autora sólo le falta poner en el texto señales luminosas. Pero esta vez Molly se pasa de la raya, porque no sólo fastidiará su vida, sino que hará daño a otro, utilizando a Kevin de la peor manera. Y, por supuesto, ello hace que te distancies de la protagonista. Molly pagará con creces su paso en falso, entre otras razones porque Kevin esta a años luz del hombre superficial que ella cree que es. En el viaje de descubrimiento mutuo en el que les embarcan las circunstancias es donde reside el núcleo de una historia de amor de esas que llenan de verdad. Y en el talento de la escritora que te reconcilies con los personajes.
SEP, me leería otro libro tuyo ya.
Valoración:Cuatro rosas.

jueves, 2 de julio de 2015

Sígueme la corriente- Megan Maxwell


Una divertida novela romántica que te hará sonreír, suspirar y enamorarte de sus protagonistas. Tony Ferrasa es un guapo, adinerado y exitoso compositor de música puertorriqueño. No hay mujer que se le resista y que olvide con facilidad su mirada verde y leonina. Ruth es una joven que con apenas veinte años tuvo que h acerse cargo de su hermana recién nacida y de un hermano delincuente. Cuando parece que por fin consigue encauzar su vida, se queda embarazada y su pareja acaba abandonándola. Para sacar adelante a su familia acepta cualquier trabajo digno que se le presente, por lo que Tony y Ruth acaban conociéndose en una fiesta en la que ella sirve como camarera. A partir de entonces, como el destino es tan caprichoso, se encuentran en diversas ocasiones, y a pesar del interés que él le demuestra, ella se mantiene fría e indiferente. Poco a poco ambos se van enganchando a una no-relación que acaba por desvelarles que lo que sienten el uno por el otro es mucho más intenso de lo que están dispuestos a admitir. Intentan alejarse, pero cuanto más empeño ponen en ello, menos lo consiguen y más fuerte se hace la atracción. Sígueme la corriente es una divertida y sexy comedia romántica que hará que te enamores incluso del aire que respiran sus protagonistas.
 
Esta también es una lectura que escogí para el RetoLector2015BLBC y que ha resultado ser una sorpresa, aunque no precisamente grata.
Es tal cual, la historia de Cenicienta y el príncipe. Ruth ha tenido una madre-madrasta que abandonó a su familia y un padre amoroso del que guarda el mejor de los recuerdos. No tiene hermanastras, pero huye de una expareja que la explotó y utilizó de la peor manera. No trabaja como criada, sino como camarera; pluriempleada hasta la extenuación, porque cuida y mantiene a su hermana pequeña gravemente enferma y a dos gemelos fruto de esa nefasta relación, pero aun así le cuesta llegar a fin de mes. No tiene hada madrina, ni calabaza ni ratones, pero cuando deba ir al baile sus amigos –un matrimonio gay- harán magia para cuidar de sus niños y que ella pueda calzarse los zapatos de cristal…. Tony es rico y triunfador, lo que de por sí basta para hacerle atractivo a los ojos de las mujeres que se encuentra. Ruth no le dejará un zapato de cristal, sino que directamente le dará un puntapié. Enfrentado por primera vez a una mujer que le muestra su indiferencia, el príncipe no necesitará de otro acicate para perseguir a Cenicienta.
El planteamiento en principio resulta interesante pero como la trama discurre por el camino más previsible, el entusiasmo de esta lectora fue perdiendo fuelle poco a poco. Ningún pero puede ponerse a Tony que resulta el galán Mary Poppins (prácticamente perfecto en todo): atento, amante apasionado e incluso completamente respetuoso con los tiempos y condiciones que Ruth le impone. Pronto queda claro que el único obstáculo en su relación es el prurito de Ruth a que un hombre la mantenga, aunque curiosamente cuando ese obstáculo desaparezca, ella misma será la primera que se lance a disfrutar sin el menor remordimiento de fiestas, vestidos y joyas.  A esto hay que añadir que la autora carga en exceso las tintas en su caracterización de la protagonista, presentándola en ciertas ocasiones más como el tópico de la pobre huerfanita de culebrón que sufre golpe tras golpe del cruel destino que como la mujer moderna que es, valiente y con arrestos suficientes para ponerse el mundo por montera y sacar adelante su familia. Por eso a medida que avanza la trama, me resulta poco coherente que esa mujer, que entonces ya cuenta con el apoyo de Tony, se amilane ante la posible reaparición de su ex, un cobarde matón de la peor especie, una trama que alarga artificialmente el libro, porque la historia de amor  hace tiempo que está asentada (por no decir estancada).   
Maxwell intenta introducir la música como un elemento destacado en la historia, como es lógico con un protagonista compositor. Y digo intenta, porque todavía no le encuentro mucho sentido a la utilización de este recurso. Por una parte, los capítulos llevan el título de canciones famosas, lo que tendría algún sentido si la trama que se desarrolla en el mismo tuviese alguna relación con –por ejemplo- la letra de las mismas.  Por otra, las menciones a canciones a lo largo de la historia son algunas veces tan numerosas que llegué a pensar que se trataba de una novela patrocinada por alguna discográfica. Este exceso entorpece la lectura, y quizás tendría una razón de ser si las canciones  a las que se alude fuesen relevantes en el desarrollo de la trama, lo que en la mayoría de las ocasiones no es el caso, siendo éstas únicamente un detalle tan accesorio que podrían intercambiarse por cualesquiera otras.
Por las páginas de “Sígueme la corriente” desfilan norteamericanos, españoles, portorriqueños, etc, un gran punto a favor de una novela ambientada en California y Florida…Si no fuese porque todos los personajes hablan de la misma forma, en concreto como si hubiesen nacido y pasado toda su vida en Albacete, pongo por caso. Personalmente creo que le resta credibilidad a la ambientación, a la trama y a los personajes. Al final he terminado imaginándome a Tony Ferrasa más como a un Alejandro Sanz mesetario que como un boricúa de pura cepa.
Pero el mayor demérito de esta novela es a mi juicio la utilización del lenguaje que hace la autora. Me refiero en concreto a unos diálogos muchas veces banales que poco aportan a la trama y que parecen estar ahí únicamente para rellenar páginas y páginas. Y también (y esto me parece mucho más grave) a la reiteración de la misma expresión para reflejar un hecho -#stopEstocadas- repeticiones que se producen en ocasiones con sólo catorce frases de separación. Como presupongo que Megan Maxwell no carece de creatividad verbal, ni de un diccionario de sinónimos y revisa sus manuscritos antes de enviarlos a una editorial que,-como respeta a sus clientes del mismo modo que la autora a sus lectores- vuelve a revisarlos antes de enviarlos a la imprenta, me gustaría que alguien pudiese desentrañar el misterio de lo ocurrido. Y es que, señores, a partir de la segunda escena erótica esta lectora lo único que buscaba página tras página era… la estocada. 
Valoración: Una rosa.

sábado, 27 de junio de 2015

Nada más que problemas- Rachel Gibson


 La exitosa carrera como jugador de hockey y capitán de los Chinooks de Seattle de Mark Bressler llegó a su fin el día que tuvo el accidente que destrozó la mitad de los huesos de su cuerpo. Y desde que salió del hospital, los burócratas del equipo no han hecho más que mandarle asistentes sanitarios a casa; claro que él consigue espantarlos a velocidad de vértigo... Hasta que se topa con una realmente obstinada.La carrera como actriz de Chelsea Ross se estrelló antes de despegar —jamás pasó de ser la reina del grito en películas de serie B—, así que abandona Hollywood para… acabar convertida en la asistente del más malhumorado jugador de hockey del mundo. Si no necesitara tanto el dinero, saldría de allí pitando. Chelsea puede tolerar el mal humor de Mark y su actitud prepotente, pero no está preparada para resistirse a la atracción que termina sintiendo por él. Por eso, cuando el famoso chico malo del hockey pone los ojos en ella, sabe que el tiempo de gracia ha terminado. ¿Será capaz de enfrentarse a todos los problemas que surgirán si cede a la pasión que Mark despierta en ella?


Si no fuese por el RetoLector2015BLBC nunca me hubiese animado a leer un libro cuyo protagonista fuese un deportista. No me resultan atractivos personajes que las mas de las veces aparecen caracterizados simplemente como excesos de testosterona con piernas. Pero el deber es el deber y le he dado una oportunidad al subgénero y de paso he tenido una grata sorpresa. Eso sí, reconozco haber  hecho una pequeña trampa… Y es que el protagonista de “Nada más que problemas” no es un deportista, sino más bien un exdeportista, y claro está, el nivel de testosterona es también más bajo.
Aunque “Nada más que problemas” forma parte de la saga Chinooks, se puede leer aisladamente sin problema, pues la trama se centra en los protagonistas y su relación y el club y la actividad deportiva pasan a un segundo plano.  Este enfoque es a mi juicio uno de los grandes aciertos del libro, porque se da más peso a la relación humana entre los protagonistas en un principio y de ella surgirá más adelante la atracción física y ambas evolucionarán naturalmente hacia la relación amorosa.
Tanto Chelsea como Mark son dos personajes bien definidos que de haberse conocido en otro momento seguro no hubiesen llegado a nada, pero que se ponen frente a frente en un momento crucial de sus vidas y  serán esas circunstancias las que den un vuelco a su existencia. Chelsea es una mujer fuerte que tiene claro que necesita un cambio y es lo suficientemente terca –o segura de sí misma- como para centrarse en conseguir sus objetivos, lo que inexcusablemente pasa por conservar a toda costa su nuevo empleo. Pero también es una persona generosa que no se conforma con ser una asistente, sino que de una forma natural forzará a su “jefe” a replantearse en muchos aspectos su vida.  
Con la caracterización de Mark, Rachel Gibson da una vuelta de tuerca a una de las reglas capitales del género romántico: el protagonista debe ser un dechado de fuerza física y virilidad. Gibson nos presenta un héroe doblemente vulnerable: en el plano físico, pues sufre las secuelas de un accidente, lo que llega incluso a limitar su movilidad e independencia personal; y en el plano emocional y vital, porque  lo que definía a  Mark –su condición de deportista profesional- se ha acabado para siempre y no cuenta con apoyos emocionales para superar la situación (su familia vive lejos y  arrastra la herida de un doloroso divorcio en el que su esposa lo dejó por un hombre más viejo y más rico). Mark Bressler es un príncipe azul en su momento vital más bajo al que Chelsea salvará de sus demonios.    
El objetivo de Mark es deshacerse de Chelsea lo antes posible. Para ello utilizará todos los recursos a su alcance: el mal humor, la indiferencia o la provocación directa. La mayor parte de la trama  nos presenta los tiras y aflojas entre los protagonistas, en un crescendo muy bien medido de tensión sexual no resuelta. Estas escenas son las grandes bazas de la historia, porque a la hora de plantear las escenas eróticas, la novela pierde a mi juicio bastante fuelle, haciéndolas perfectamente olvidables. El gran pero es -una vez más - un final precipitado en el que mágicamente se solucionan los problemas. 


Valoración: Tres rosas.