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domingo, 15 de noviembre de 2015

Tus malas costumbres- Cuarteto duquesas IV- Eloisa James

Helene, la condesa de Godwin, sabe que no hay nada más insoportablemente aburrido que una mujer casta y pura. Después de todo, ella lo ha sido durante diez largos años, mientras el canalla de su marido vive entre prostíbulos y va de escándalo en escándalo. Decide que ya es hora de un cambio: se cubre con un vestido muy transparente y acude al baile cual Cenicienta, esperando encontrarse con un príncipe encantador que caiga rendido a sus pies… y también en su cama.
Pero en lugar de un príncipe, se encuentra con su inestable y exasperantemente atractivo… marido, el conde de Godwin. Éste le hace una descarada oferta, y Helene decide ser su esposa de nuevo… y no sólo de palabra. No, esta vez está decidida a ser muy, muy malvada.
Llego -por fin- a terminar esta tetralogía que, la verdad sea dicha, me ha dejado fría. No sólo porque es muy irregular y en ocasiones me ha resultado incluso un poco caótica, sino porque el final no está a la altura.
Eloisa James ha defraudado bastante mis expectativas que con sus antecedentes eran muy altas. Esperaba mucho más de ella y de esta serie que sobre al menos sobre el papel tenía todos los ingredientes para  resultar inolvidable. Lamentablemente, la olvidaré muy pronto.
En primer lugar, me ha costado mucho empatizar con los protagonistas. Durante tres libros Helene ha sido un personaje de relleno y su Rees, aún menos que eso. Ella era una pavisosa y una mojigata. Él, el mejor ejemplo de un gañán en el salón y un fiasco en la cama. James no ha sabido hacer que, como lectora, me muera por saber que va a pasar con estos dos.
La única forma de arreglar este desaguisado es, por supuesto, comenzar de nuevo. Esta es una historia de segundas oportunidades que en realidad son casi una primera vez. Helene y Rees, tras un flechazo juvenil motivado en buena medida por su común amor por la música, se fugaron para casarse en la mítica Gretna Green. El matrimonio pronto fué un fiasco, así que acordaron vivir separados. Pero mientras ella ha llevado una vida intachable durante una década, él se ha labrado a pulso una fama de rudo, antisocial e incluso licencioso. 
Cuando una de sus amigas, casada en un matrimonio feliz, tiene su primer hijo, Helene se da cuenta de repente de todas las cosas a las que ha renunciado.  Como sabe que la posibilidad de tener un matrimonio feliz es muy escasa, pasa a cifrar su objetivo en, al menos, tener un hijo. Y ya que la relación con su esposo es nula, decide tenerlo con otro hombre. El problema es que su marido no está dispuesto a dar su nombre al hijo de otro. 
Aquí debería seguir una sucesión de escenas picantes, de tiras y aflojas entre los dos y de una escalada de tensión sexual que le hubieran dado vidilla a la novela. Pero James opta por que Helene y Rees acuerden vivir juntos para tener su hijo y criarlo. La historia pierde interés desde ese momento, discurriendo por caminos previsibles.Tanto que no tiene más remedio que introducir una nueva intriga amorosa entre los personajes secundarios. La autora incluso hace que comulguemos con ruedas de molino, como que las relaciones íntimas entre Rees y Helene que hasta el momento han sido no solo insatisfactorias, sino incluso molestas para Helene, pasen a ser por arte de magia maravillosas.  
Me gustaría señalar que durante toda la serie, es evidente influencia en Eloisa James de Georgette Heyer (una escritora que recomiendo vivamente). O mejor dicho, James intenta parecerse a Heyer, pero se queda a mucha distancia de la ironía, el  fino humor y la elegancia con que la reina del Regency romance refleja la época.
En resumen, una novela decepcionante y un fín de serie en tendencia descendente.
Valoración: Dos rosas.

domingo, 31 de mayo de 2015

Una persecución salvaje- Cuarteto Duquesas III- Eloisa James

Beatriz Lennox no se detendrá ante nada ni nadie para conseguir su objetivo: el atractivo conde de Spade.
Se rumorea a espaldas de los seguidores de las viudas ricas londinenses y en los rincones de los salones más elegantes, que el escándalo persigue deliberadamente a la salvaje lady Beatriz Lennox allí adonde va. Tres años atrás, la debutante había causado sensación tras ser encontrada en una posición inconfundiblemente comprometida. Ahora, todo el mundo la ha etiquetado de «incasable», su familia la ha catalogado como una «cualquiera», y Beatriz no tiene ningún motivo ya para ir detrás de lo que ––y de quien–– desea. Y ella quiere a Stephen Fairfax-Lacy, el atractivo conde de Spade. Pero ella no podría ser más diferente de la mujer ideal del conde.

Todavía me sigo preguntando cuál es la "persecución salvaje" que da título a la tercera entrega de esta serie. 
No es ninguna a la que se dedique el protagonista, Stephen Fairfax-Lacy que gracias al talento de Eloisa James consigue tener simultáneamente a lo largo de la novela nada menos que una amante, una prometida y un objeto de deseo y no parecer a los ojos de la lectora un completo sinvergüenza. Porque si algo caracteriza al señor Fairfax-Lacy es su condición de absoluto caballero, dispuesto en cualquier momento a acudir en ayuda de cuanta dama en apuros encuentra en su camino. Y se encontrará unas cuantas cuando, cansado de la vida política, acepte una invitación para pasar unos días en el campo. Buscando una aventura galante, se prestará primero a ser el supuesto amante de Helene, con el fin de celar al marido de ésta. Después no tendrá problema en fingir ser el prometido de Esme, que espera de esa manera alejar para siempre de su vida a Bonnington. Y mientras, se sentirá cada vez más y más atraido por Beatriz Lennox, una joven de pasado escandaloso que utiliza todas sus artimañas de seductora para flirtear descaradamente con él, pero que se resiste a ser amada, convencida de que una mujer con sus antecedentes no puede aspirar a la respetabilidad del matrimonio.
Tampoco es salvaje la persecución a la que Beatriz somete al pobre Stephen, al que tanto tira y afloja sensual le deja en más de una ocasión al borde de una severa frustración sexual. Y es que a lo largo de la lectura me ha resultado en ocasiones difícil simpatizar con Beatriz, un personaje poco común entre las protagonistas de novela romántica, que pueden ser en apariencia duras o frías, pero que pronto suelen mostrar que tales actitudes son una fachada y que su interior es tierno y blandito. Beatriz es una persona con un interior herido por el rechazo social y, sobre todo, el desprecio de su propia familia por unos actos irresponsables y alocados que cometió cuando era muy joven. Pero en su exterior es una persona cínica, experta en las artimañas de la seducción (ese relleno en el busto es impagable) y perfectamente capaz de convertir al pobre Fairfax-Lacy en el blanco de sus pullas hasta bien avanzada la historia. Nada, pues, de una tierna palomita. En ocasiones me ha parecido que la autora tiene que hacer malabares para que no le cojas manía a quien es tan fastidiosa con el adorable, apasionado y encantador Stephen. 
Beatriz se retrae ante cada avance de Faifax-Lacy, negándose a ver la atracción creciente que siente por él y cuando por fin sucumba a ella y la acepte, se negará a sí misma la posibilidad de ser feliz con el hombre que ama porque alberga la firme creencia de que no es digna de ser su esposa. Será Stephen quien ponga toda la carne en el asador para que la historia tenga buen fin, lo que parece ser un rasgo característico de esta serie, en la que la mayoría de los personajes masculinos hacen gala de una constancia y una paciencia dignas de un santo.
Es también en esta tercera entrega en la que culmina la historia de amor de Bonnington y Esme, que ha sido el hilo conductor hasta el momento.
Lo que sí me ha quedado claro con Fairfax-Lacy y Bonnington es que Eloísa James es una gran creadora de personajes masculinos.  
Valoración: Tres rosas. 
 

viernes, 29 de mayo de 2015

Loca de amor- Cuarteto Duquesas II- Eloisa James


Pero como buena doncella de campo, siempre ha mantenido su naturaleza sensual en secreto; hasta que conoce a Simon Darby. Una carta de amor muy subida de tono que de repente se hace pública. Todo el mundo supone que él se la ha escrito a ella, pero la verdad apenas importa frente al escándalo que se formará si no se casan de inmediato. Pero nada ha preparado a Henrietta para la pura sensualidad de... Simon ha jurado que nunca perderá la cabeza por una mujer. Así, mientras las debutantes le persiguen, él no hace caso a ninguna. Hasta que conoce a Henrietta. ¿Puede ser que él haya sido el loco todo el tiempo?
 
Esta segunda entrega de la serie Duquesas me ha gustado más que la primera novela porque, tal como debe ser, la pareja principal toma protagonismo, mientras la pareja secundaria -que es la que hasta ahora sirve de hilo conductor de las distintas novelas- tiene su propia trama que no lastra ni sustituye a la primera, sino que la complementa. Esto no ocurría en "Duquesa enamorada" y al menos para mí, la lectura se volvía confusa en algunos momentos. "Loca de amor" me ha parecido en este sentido más redonda y acabada que la novela anterior de la serie.
Una de las grandes bazas de "Loca de amor" es que cuenta con unos personajes principales bien definidos, complejos y que son mucho más de lo que a simple vista parecen, sobre todo Simon Darby. Al comienzo de la historia James lo presenta como un simple petimetre, un hombre más preocupado por su apariencia impecable y a la moda que por ninguna otra cosa. Desgraciadamente para Simon su atuendo impoluto vive en permanente lucha con quienes son su máxima preocupación en ese momento: sus dos pequeñas hermanastras de las que esta decidido a hacerse cargo desde que quedaron huérfanas.   
Con Henrietta, Eloísa James crea una heroína que resulta muy atrayente. Nacida con una limitación física -lo que resulta en mi opinión una apuesta arriesgada  de la autora- esta convencida  de que por su causa no podrá nunca tener hijos. Por lo tanto, sus expectativas matrimoniales se limitan a viudos con hijos que busquen una "madre postiza". Por ello se comporta de una manera más libre y auténtica que las otras jóvenes del mercado matrimonial. Será precisamente esa libertad, sin coqueteos ni miradas lánguidas, más cercana a la relación entre dos iguales que al cortejo al uso, la que hará que Henrietta cale poco a poco en Simon Darby. 
Muy pronto será evidente para aquellos que les rodean que Henrietta y Simon son  "un roto para un descosido" y los perfectos candidatos para una unión adecuada, pues Darby, aunque soltero, es padre postizo de sus hermanastras y necesita para ellas una madre. Se pondrá en marcha una trama para cazar marido que confieso que no me ha gustado mucho porque me ha parecido un recurso poco honesto al que se presta la protagonista que en toda la historia se presenta como una persona íntegra y sincera. Además, me parece superfluo, pues a esas alturas es más que evidente que Darby siente una fuerte atracción física por  Henrietta que hará que no necesite ningún "empujoncito" hacia el matrimonio. Cuando este se produzca, la lealtad entre los dos y el compromiso mutuo que surge de su amor les impulsarán a luchar contra los obstáculos, que aquí no son otra cosa que las creencias limitantes. 
El gran pero que le pongo a esta novela es que opta por un final obvio, que es totalmente previsible y se ve venir de lejos, con lo que la historia creo que decae en el último tramo. Aun así, una historia que merece con creces la lectura y muy recomendable.  

Valoración: Tres rosas.

martes, 19 de mayo de 2015

Duquesa enamorada- Cuarteto Duquesas I- Eloisa James



La retirada del duque
Gina se vio forzada a contraer matrimonio con el duque de Girton a una edad en la que mejor hubiera estado en las aulas de una escuela que en los salones de baile. Directamente después de la boda su atractivo marido se fue volando al continente, dejando el matrimonio sin consumar y a Gina bastante indignada. Una mujer en el centro de todo Ahora ella es una de las mujeres más conocidas de Londres... viviendo al límite del escándalo, deseada por muchos hombres, pero resistiéndose a todos.
La duquesa enamorada
Finalmente, Camden, el duque de Girton, ha vuelto a casa, para descubrir que su inocente mujer se ha convertido en el centro del universo. Lo cual deja a Cam en una situación un poco incómoda, al caer en la cuenta de que ha tenido la mala educación de enamorarse... ¡de su propia mujer!
Aunque no había leído ninguna de las novelas de esta autora, tenía muchas ganas de hacerlo, en especial porque era una de esas escritoras que vienen "muy recomendadas". Tal vez mis expectativas eran demasiado elevadas, pero en cierto modo me he sentido defraudada.
Camdem, de dieciocho años, es forzado por su autoritario padre a contraer matrimonio con Gina, una niña de apenas doce que lo considera algo así como un primo, con la esperanza de que el apellido y las influencias familiares del novio protejan a la niña de un escándalo relacionado con sus padres. Enfurecido por ser obligado a hacer algo que no desea, Camdem abandonará Inglaterra y romperá toda relación con su padre durante más de diez años. No obstante, el afecto que siente por la pequeña Gina, a la que considera una víctima de los manejos de su propio padre, hará que mantenga una relación epistolar con ella, pero considerándola algo así como su primita pequeña.
Pero Gina se ha convertido en una mujer: una que quiere un marido de verdad. Y ha encontrado en el marqués de Bonnington el candidato ideal. Por eso le ha pedido a Camdem que regrese a Inglaterra para solicitar la nulidad y que ambos puedan rehacer sus vidas. Camdem regresará, por supuesto, pero se encontrará con que su primita se ha convertido en una mujer deseable y admirable en nuchos aspectos y a medida que la conozca a fondo se irá enamorando de ella.
Eloisa James quiere componer aquí la consabida novela con una pareja principal y otras varias que ocupan un lugar secundario en la trama y que serán el hilo conductor de posteriores historias (estamos ante una tetralogía), pero sorprendentemente, a mitad de la novela la historia principal está casi concluída, con un intento por parte de la autora de animarla con un pequeño giro de intriga en la trama. Al mismo tiempo, algunas de las parejas secundarias ocupan el centro del escenario, resultando sus vicisitudes más interesantes- e intrigantes- que la pareja principal.
El problema con la historia de amor de los protagonistas es que desde el primer momento he tenido la sensación de que en cuanto se conozcan de verdad se van a enamorar y que van a continuar casados. El flamante prometido de Gina, Bonnington, no es un rival de verdad para Camdem, pues es evidente que ella busca en él la presencia, la estabilidad y la seguridad que Camdem, al desaparecer no le ha dado y que siente por él afecto, pero no deseo. Camdem se encontrará por tanto, el terreno abonado.
Y es curiosamente el rival, Bonnington, lo más logrado de una novela que hace aguas por varias vías. James nos lo presenta como un hombre más interesado en mantener una apariencia de decoro y respetabilidad que en ninguna otra cosa. Pero la autora sabe bien que no hay nada que guste más a las lectoras de romántica que un hombre que lo manda todo al traste por una mujer. Y hete aquí que Bonnington se alza como el gran galán romántico de la novela, transformándose por obra del amor, de moralista estricto a el más atrevido seductor con un único objetivo en mente: Esme, una mujer hermosa deseada por muchos hombres que, curiosamente, sólo aspira a ser madre. Sólo por él continuaré leyendo la saga.
Valoración: Dos rosas.

domingo, 29 de marzo de 2015

El arte de pecar-Jade Lee


La muerte del padre de Lynette la ha dejado sin un penique. En lugar de molestar a su familia, se resigna a lo inevitable: venderse al mercado matrimonial. pero ¿a quién?.
El vizconde Marlock -un demonio oscuro, carnal y sin remordimientos- le ofrece arreglar una unión, pero por un buen precio. Él la enseñará todo lo que necesita saber para atraer a un hombre: utilizará su tacto, su lengua, la abrirá a los placeres de la carne. Ella a cambio, le obedecerá sin hacer preguntas, confiando en sus susurrantes promesas. Pero en este juego, ¿quién será pillado y quien se salvará?

Una historia que me ha gustado leer y con la que he disfrutado de veras.
Los personajes protagonistas estan muy bien perfilados. El vizconde Adrian Marlock es un hombre experimentado, misterioso... y en la más absoluta ruina gracias a sus mayores. El peculiar negocio que ha ideado para acabar con esa situación es lisa y llanamente la venta de esposas a hombres acaudalados. Experto conocedor de las cualidades que deben adornar a una esposa deseable, "educa" en esas virtudes a jovencitas a las que no les importa casarse con hombres mayores y ricos a cambio de gozar de una envidiable posición económica en su matrimonio y viudedad. A cambio de sus servicios, Marlock recibe una comisión cuando se celebra el matrimonio entre sus pupilas y sus clientes. 
Descrito de esta manera, la actividad a la que se dedica el vizconde resulta repulsiva y por ello es rechazado por parte de la sociedad, aunque -por supuesto- no por sus potenciales clientes y sus pupilas. Una de las virtudes de la historia es que va más allá del mero entretenimiento, haciendo una crítica sutil de una sociedad hipócrita, que rechaza a Marlock y a sus pupilas, pero en la que el matrimonio es, de hecho, una cuestión de confluencia de intereses económicos. 
Marlock es un claro ejemplo del dicho: "Consejos doy que para mí no tengo"... es un cínico, pero también un hombre que cree en la capacidad de sus pupilas de trascender el pasado y ser personas independientes, únicas y felices. Aunque ninguna de ellas lo haya creído... hasta que llega Lynette. Ella tiene una gran fuerza interior, una gran capacidad de aprendizaje y amor de sobra para que ambos crezcan como individuos, sus corazones se encuentren y conquisten juntos la felicidad.
La trama avanza con giros sorprendentes que captan la atención y ayudan a que las páginas vuelen. Es destacable también la maestría con que la autora hace uso del erotismo y la sensualidad, reflejando a través de este aspecto de la personalidad humana tanto el refinamiento como la sórdidez de un momento histórico concreto.
El único pero que le pondría a esta novela es que una historia que se ha cocido a fuego lento durante 368 páginas no debería finalizar en sólo cinco y de la forma más previsible que quepa imaginar.
Valoración: Tres rosas.